sábado, mayo 20, 2017

Canción de amor número 2




Yo que tiritaba de frió
mojado por todas las lluvias
de todos los niños pobres
y de todos los mendigos
y tú, volcán de miel

Yo que estaba solo al fin
en medio de tanta gente
buscándote
y tú, como un bosque 
lleno de pájaros.

Llévame oculto en tu pelo,
llévame en tu cabello,
llévame junto a tus senos,
llévame.

Repósame en tus colinas amorosas,
llámame a tu fuente
donde el placer es húmedo
y corre, gacela blanca.

Tú que conoces mi cuerpo
por todos los caminos dulces
que has trazado con tus dedos
y con tu boca.

Lumbre de mis ojos cansados
de luchar con la niebla,
heridos mis pies
de tanto caer.
Comeré sonrisas de tu árbol.

Amancio Prada

Amancio Prada

María Jiménez

martes, mayo 02, 2017

Afirmación de vecindad


Soy de una tierra fría, pero hermosa.
Aquí la nieve, la esperanza helada
de que se alumbre cada madrugada
el destino difícil de la rosa.

Y me basta. Me basta si esta rosa
que al fin ha de nacer inmaculada
se la puedo decir a quien me agrada,
a quien conmigo va; y en mi reposa.

Queden en el dorado mediodía
la pronta floración bajo otros cielos
y los mares de lunas navegables...

Yo con vosotros. Dando cada día
testimonio de cómo entre los hielos
abre el amor sus minas imborrables.

Antonio Pereira

Amancio Prada

viernes, abril 28, 2017

Adamar

          Adamar es amar mucho.
         San Juan de la Cruz.
Viniste como supe que vendrías,
sola, callada, sin llegar del todo,
quedándote al marcharte agua del mar,
y a la orilla las olas acercan,
dejando su sabor, en la arena.

Viniste como supe que vendrías,
y me dejaste mudo, si bien lleno,
todo el silencio ya de tu mensaje,
y me dejaste ciego, pero abiertos los ojos
a lo no visto la luz…

Y me tocaste como el aire,
suavemente aunque envolviéndome todo,
y me tocaste como el aire…
Suavemente…
Y cada poro, abierto a ti, al mundo se cerraba,
Al mundo se cerraba…

Me hallaste, donde siempre te buscaba,
siempre a tu encuentro decidí perderme,
decías escuchando así la brisa marina,
que a su paso suena huyendo el rumor,
de los cuerpos en la playa…

Viniste como quise que vinieras,
marchándote, dejándome a solas,
con tu fondo de belleza no conquistada,
salvajemente natural, sencilla,
Amor, a más...

Y me tocaste como el aire,
suavemente aunque envolviéndome todo,
y me tocaste como el aire,
suavemente…
Viniste cuando supe que vendrías,
como la vida, no como la muerte.

Viniste por el único camino,
que llevaba a alguna parte de mí,
de ti y del mundo nuestro,
Por eso, te adamaba...
por eso, te adamaba...
por eso te adamaba...

Ángel Guinda

José Antonio Labordeta y Mª José Hernández

miércoles, abril 19, 2017

Romance de rosa fresca


¡Rosa fresca, rosa fresca,
tan garrida y con amor,
cuando yo os tuve en mis brazos,
non vos supe servir, non:
y agora que vos servía
non vos puedo yo haber, non!

- Vuestra fue la culpa, amigo,
vuestra fue, que mía non;
enviásteme una carta
con un vuestro servidor,
y, en lugar de recaudar
él dijera otra razón:
que érades casado amigo,
allá en tierras de León;
que tenéis mujer hermosa
e hijos como una flor.

- Quien vos lo dijo, señora,
non vos dijo verdad, non;
que yo nunca entré en Castilla
ni allá en tierras de León,
sino cuando era pequeño,
que non sabía de amor.

Anónimo

Amancio Prada

miércoles, marzo 15, 2017

Carta


El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.

Oigo un latido de cartas
navegando hacia su centro.

Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.

Cartas, relaciones, cartas:
tarjetas postales, sueños,
fragmentos de la ternura,
proyectados en el cielo,
lanzados de sangre a sangre
y de deseo a deseo.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.

En un rincón enmudecen
cartas viejas, sobres viejos,
con el color de la edad
sobre la escritura puesto.
Allí perecen las cartas
llenas de estremecimientos.
Allí agoniza la tinta
y desfallecen los pliegos,
y el papel se agujerea
como un breve cementerio
de las pasiones de antes,
de los amores de luego.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.

Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro.
Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que solo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.

Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño,
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.
Cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos:
papel anhelante, humano,
sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,
cada vez más cerca siento
la leve voz de tu carta
igual que un clamor inmenso.
La recibiré dormido,
si no es posible despierto.
Y mis heridas serán
los derramados tinteros,
las bocas estremecidas
de rememorar tus besos,
y con su inaudita voz
han de repetir: te quiero.

Miguel Hernández

Evoéh

Cuando muera




Cuando muera,
no te eches a llorar,
échate la siesta con tu amante de turno.

Cuando muera
no te eches a llorar
échate el alma a la espalda
y mi amor a los pies
como aquel día.

Cuando muera
no te eches a llorar,
seré yo, la que llene con mi llanto
tus manos vacías.

Gloria Fuertes

Silvia Comes


Fundación Gloria Fuertes

lunes, marzo 13, 2017

Canción de cuna para Julia


Los niños van por la tierra
y las niñas por el aire.
Por el sueño nadie.

Nadie nadie nadie
Por el sueño nadie.

Los niños van por la orilla
y las niñas por el agua.
Por el sueño nada.

Nada nada nada
Por el sueño nada.

Los niños van por el sol
y las niñas por la luna.
Por el sueño Julia

Julia Julia Julia
por el sueño Julia.

José Agustín Goytisolo

Rosa León

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