martes, diciembre 01, 2015

No cesará este rayo




¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita?

¿No cesará esta terca estalactita
de cultivar sus duras cabelleras
como espadas y rígidas hogueras
hacia mi corazón que muge y grita?

Este rayo ni cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores.

Esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores.

Miguel Hernández

Jarcha

sábado, noviembre 28, 2015

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros




Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
                                                            —Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

Rosalía de Castro

Carlos Núñez y Anabela

jueves, octubre 22, 2015

El hombre imaginario




El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

Nicanor Parra

miércoles, octubre 21, 2015

Contigo




¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?

Luis Cernuda

1964




I

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy solo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges

Vicente Monera

Jairo

martes, octubre 20, 2015

Las nubes




Inútilmente interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas, mirando a las nubes,
huellas que se llevó el viento.

Buscas las manos calientes,
los rostros de los que fueron,
el círculo donde yerran
tocando sus instrumentos.

Nubes que eran ritmo, canto
sin final y sin comienzo,
campanas de espumas pálidas
volteando su secreto,

palmas de mármol, criaturas
girando al compás del tiempo,
imitándole a la vida
su perpetuo movimiento.

Inútilmente interrogas
desde tus párpados ciegos.
¿Qué haces mirando a las nubes,
José Hierro?

José Hierro

Inés Fonseca

Vicente Monera

Poetas (Vicente Monera y Aitor Irayzoz)

lunes, octubre 19, 2015

Yo no soy yo


Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.

El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.

Juan Ramón Jiménez

Javier Bergia y Begoña Olavide

domingo, octubre 18, 2015

Canción rota


Siempre que iba a cantar
algo se interponía
y a mí no me importaba,
¡había tanto tiempo!

Mi canción se quedaba en el alero,
confiada,
meciéndose en la espera
cuajada de horizontes.

Si alguna vez con mudo gesto
antiguo
acaricio las cuerdas,
el aire se retira
y el corazón me late nuevamente
con aquellos latidos turbulentos,
heraldos de mi canto.

¡Ay, mi canción truncada!
Yo nunca tenía prisa
y la dejaba siempre,
amor,
para después.

Carmen Martín Gaite

Javier Bergia y Begoña Olavide

Oración


A vosotros,
que cortáis la manzana de la muerte
con el anonimato de una guerra,
os pido caridad.
Por un Dios
en el que jamás he creído.
Por una Justicia
de la que desconfío.
Por el orden de un Mundo
que no respeto.
Para que renunciéis a vuestra guerra,
yo renuncio a mis dudas,
que son parte de mí
como la luz amarga
es parte del otoño.
Y escribo Dios, Justicia, Mundo,
y os pido caridad,
y os lo suplico.

Luis García Montero

Miguel Ríos

Galerías


Yo he visto mi alma en sueños...
En el etéreo espacio
donde los mundos giran,
un astro loco, un raudo
cometa con los rojos
cabellos incendiados...
Yo he visto mi alma en sueños
cual río plateado,
de rizas ondas lentas
que fluyen dormitando...
Yo he visto mi alma en sueños
era un estrecho y largo
corredor tenebroso,
de fondo iluminado....
Acaso mi alma tenga
risueña luz de campo,
y sus aromas lleguen
de allá, del fondo claro...
Yo he visto mi alma en sueños...
Era un desierto llano
y un árbol seco y roto
hacia el camino blanco.

Antonio Machado

Javier Bergia y Begoña Olavide

miércoles, octubre 14, 2015

Nana a la nena de la pena


Nana nena
(duerme pena).
Nana nena,
yo te acaricio
la melena.
Nana nena,
mañana serás
más buena.
Nana nena,
te acunan los hippies
del Sena.
Nana nena.
No dormiremos
la Nochebuena.
Ahora sí,
duerme nena
duerme pena
nana nena…
(¡La que se duerme soy yo!)

Gloria Fuertes

Silvia Comes

martes, octubre 13, 2015

Desaparecidos


Están en algun sitio / concertados
desconcertados / sordos,
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños, sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco, siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro, y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy, vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

Mario Benedetti

Mario Benedetti

martes, octubre 06, 2015

Romance del desterrado


¡Ay, nuevos campos perdidos,
campos de mi mala suerte!
Ahí se quedan tus olivos
y tus naranjos nacientes.

Brilla el agua en tus acequias,
surcan la tierra tus bueyes
y yo cruzo tus caminos
y jamás volveré a verte.

Los tiernos brazos del trigo
entre tus vientos se mueren.
¡Ay, los brazos de mi sangre
son molinos de mi muerte!

No tengo casa ni amigo,
ni tengo un lecho caliente,
ni pan que calme mis hambres,
ni palabra que me aliente.

¡Ay, cuerpos desheredados!
¿Cómo tu cuerpo sostienes,
si al que corta tus raíces
tu fresca sombra le ofreces?

Mal cuerpo me ha dado el mundo;
mal árbol, que ni florece,
ni puede tener seguro
fruto que en su rama crece.

¡Ay, el valor de mis manos!
¡Ay, los ojos de mi frente!
¡Ay, bajo la luz del alba!
¡Ay, bajo la sombra fuerte!

Ya siempre andarán despiertos,
despiertos sin conocerme,
que solo miran al viento
por donde sus penas vienen.

¡Ay campo, campo lejano,
donde mi color se muere;
nunca encontrarás mi olvido
si he de olvidar el perderte!

Emilio Prados

Paco Ibáñez

Historia conocida























Es una historia conocida, amigos,
todos la recordamos,
—viento del pueblo se perdió en el pueblo—
pero no ha terminado.

Hace tiempo hubo un hombre entre nosotros,
alegre, iluminado,
que amó y vivió, cantaba hasta en la muerte,
libre como los pájaros.

¡Qué bonito sería! Nace, escribe,
muere desamparado.
Se estudian sus poemas, se le cita,
y a otra cosa, muchachos.

Pero su nombre continúa, sigue,
como nosotros, esperando
el día en que este asunto, y otros muchos,
se den por terminados.

¡Qué bonito sería! Nace, escribe,
muere desamparado.

José Agustín Goytisolo

Joan Manuel Serrat

Paco Ibáñez

lunes, octubre 05, 2015

La lluvia


Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.

Jorge Luis Borges

Miguel Poveda. (Música de Pedro Guerra)

El Cabrero

Alberto Cortez

viernes, octubre 02, 2015

Ser flor de mi pueblo


Quisiera cantar:
ser flor de mi pueblo.
Que me paciera una vaca
de mi pueblo.
Que me llevara en la oreja
un labriego de mi pueblo.
Que me escuchara la luna
de mi pueblo.
Que me mojaran los mares
y los ríos de mi pueblo.
Que me cortara una niña
de mi pueblo.
Que me enterrara la tierra
del corazón de mi pueblo.
Porque, ya ves, estoy solo,
sin mi pueblo.
(Aunque no estoy
sin mi pueblo).

Rafael Alberti

Luis Pastor

Daniel Viglietti

martes, septiembre 29, 2015

La tempestad


Lleva gafas muy gruesas
y un ajado impermeable.
Está muerta de miedo.
A duras penas, grita.
Con los pies y los puños
la emprende con la puerta
blindada del garaje.
Uno de los tacones
se le rompe. Se quita
los zapatos. Descalza,
es mayor todavía
su desamparo. Sigue
golpeando hasta hacerse
sangre. Todo es inútil.
Ya se acercan. El cielo
se rompe en mil pedazos.

Luis Alberto de Cuenca

Loquillo


Luis Alberto de Cuenca, Premio Nacional de Poesía 2015

El encuentro




En Salamanca, el último noviembre,
te encontré por la calle, tan delgada
como entonces, pero con más arrugas.
Dabas clase de no sé qué muy raro
(Textología, por ejemplo) y eras
muy feliz explicando a tus alumnos
lo divino y lo humano. Me dijiste
que tus hijos quedaron en Madrid,
con su padre, y que solo los veías
-ya eran mayores- tres o cuatro veces
al año; que te habías doctorado
(¡por fin!) y que ahora solo te faltaba
ser funcionaria para ver el mundo
desde el lugar que merecías.
Yo
te dije que bueno, que pasaba
por allí casualmente, que tenía
un amigo escritor en Salamanca
y que había venido a visitarlo.
¿Tú me dijiste: “¿Tienes mucha prisa
o podemos tomarnos algo juntos?”
 Después de muchas copas, con el alba
siguiendo nuestra pista, te lo dije:
“Desde entonces no ha habido otra mujer”.
Y en mi interior bullía la mentira
al alimón con el deseo, y todo
-aquel horrible bar, tú y yo, la noche-
era tan esperpéntico y absurdo
que se parecía a la vida.

Luis Alberto de Cuenca

Loquillo

lunes, septiembre 28, 2015

La malcasada


Me dices que Juan Luis no te comprende,
que solo piensa en sus computadoras
y que no te hace caso por las noches.
Me dices que tus hijos no te sirven,
que solo dan problemas, que se aburren
de todo y que estás harta de aguantarlos.
Me dices que tus padres ya están viejos,
que se han vuelto tacaños y egoístas
y ya no eres su reina como antes.
Me dices que has cumplido los cuarenta
y que no es fácil empezar de nuevo,
que los únicos hombres con que tratas
son colegas de Juan en IBM
y no te gustan los ejecutivos.
Y yo, ¿qué es lo que pinto en esta historia?
¿Qué quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien?
¿Que dé un golpe de estado libertario?
Te quise como un loco. No lo niego.
Pero eso fue hace mucho, cuando el mundo
era una reluciente madrugada
que no quisiste compartir conmigo.
La nostalgia es un burdo pasatiempo.
Vuelve a ser la que fuiste. Ve a un gimnasio,
píntate más, alisa tus arrugas
y ponte ropa sexy, no seas tonta,
que a lo mejor Juan Luis vuelve a mimarte,
y tus hijos se van a un campamento,
y tus padres se mueren.

Luis Alberto de Cuenca

Loquillo

domingo, septiembre 27, 2015

Hago cosas raras




Digamos que hago cosas raras.
No me gustan los caminos rectos si no son hasta tu boca.
Por eso dí un rodeo hasta para olvidarte.
Y nunca quise olvidarte pero me va haciendo falta.
Y he seguido haciendo cosas raras.
He intentado descolgarme las heridas de la piel.
Igual que una camiseta de la cuerda de tender.
Lo mismo que un cuadro de un museo.
Volví a conducir rápido. Suicida.
Para adelantar de noche a mis temores.
Como digo, hago cosas raras.
Te busco en los botes vacíos de la despensa.
Aún veo a la primavera temblar en nuestras fotos.
En las discotecas sólo hay fast food.
Ningún alma que llevarse a la boca.
Me hago un torniquete en la memoria.
Para que no se desboquen los recuerdos.
Por si lo olvidaste, hago cosas raras.
Y corro, de un lugar a otro.
Mi cabeza ya lo entiende pero no mi corazón.
Corro hacia las piernas de la noche.
Corro hacia las sílabas de otro cuerpo.
Corro, corro, corro.
Y no sirve de nada.
Y lo sigo haciendo.
Y no sirve de nada.
Y lo sigo haciendo.
Y no sirve de nada.
Y lo sigo haciendo.
Y no sirve de nada.
Si algo he aprendido es que
se puede huir de todo menos de lo que se pierde.
Marwan Abu-Tahoun Recio

Refugiados


¿Has entrado en los ojos de un refugiado?
¿Has visto las puertas del desánimo?

¿Has ido descalzo por los pasillos del dolor
que se abre en sus cabezas?

¿Has visto la larga fila de la desgracia
caminar desde el horror hacia lo incierto?

¿Sabes que mi padre es palestino?
¿Sabes que mi padre es refugiado?
¿Has dejado tu infancia y tu adolescencia
en un lugar para ir a buscarte lejos de quien fuiste?

¿Has visto la piel de Europa cubierta de blindajes,
sus fronteras cayendo sobre el corazón
de los niños de la guerra,
de los padres más rotos del mundo?

¿Ta das cuenta de esas vallas
que frenan el destino de quien
nació con menos suerte que nosotros?

¿Sabes si las hormigas de esperanza
pueden con las ballenas de tristeza de sus hombros?

¿Has visto las maletas llenas de nada
de quien deja atrás su vida para siempre?

¿Has ido a tientas por un mundo ciego
que no recuerda que tú y yo fuimos ellos no hace mucho?

¿Has visto los pies y los omóplatos
de quien oye el ruido de las bombas a su espalda?

¿Y el lujo en las tiendas de campaña?
¿Lo has visto? ¿De verdad?

¿Has visto a los gobiernos sortearse
el porvenir de los más tristes del mundo?
¿Y la realidad reducida a sucias cifras,
la inhumanidad de la burocracia?

¿Y viste a este planeta
permitiendo la carnicería que trajo estos lodos,
el doble rasero que hay en cada guerra?

¿Has visto eso?
¿Todo ese dolor?
¿Y no has visto a tus hijos en los ojos de esos niños?

Marwan Abu-Tahoun Recio

lunes, septiembre 07, 2015

Mi gigante preferido




Me trae un vaso de leche, de noche cuando le llamo.
y me lee: El faro de los corazones extraviados.
De sus viajes me trae libros y máscaras de Venecia,
caleidoscopios, prismáticos y una muñeca de cuerda.

Escribe de madrugada versos que aún no entiendo.
-Si gano este premio, Alba, te compraré la Nintendo.
Me hace un pollo asado para chuparse los dedos
y chocolate con churros en los domingos de invierno.

Mi gigante preferido tiene las manos calientes,
tiene ojeras mi gigante pero nunca me miente.
Mi gigante preferido –se lo digo- fuma mucho,
y me trae chocolatinas, chocolatinas,
chocolatinas del mundo.

A veces nos peleamos; entonces desde el salón
le escribo un correíllo para pedirle perdón.
Jugamos al Veo veo, cuando vamos en el coche,
recogemos conchas, huesos de sepia y chapapote.
Si un día se pone malo mi gigante preferido
le llevaré a ese faro de corazones perdidos.

Mi gigante preferido tiene las manos calientes,
tiene ojeras mi gigante pero nunca me miente.
Mi gigante preferido –se lo digo- fuma mucho,
y me trae y me trae chocolatinas, chocolatinas,
chocolatinas del mundo.

Ángel Petisme

Ángel Petisme

viernes, septiembre 04, 2015

Ya verás muñeca


Ya verás, muñeca,
cuando el fuego derrita
tu cara de cera.

Ya verás, bonita,
cuando el hielo congele
tus lagrimitas.

Ya verás, hermosa,
cuando el viento deshoje
tu rosa.

Ya verás, criatura,
cuando salte el cristal
de tu cintura.

Pero tú avanza,avanza, avanza,
que no se pare la danza.
Pero tú baila, hermosa, baila,
y que se vea el caos
bajo tu falda.

Baila, niña, baila,
zapatillas rojas
que nunca descansan.

Salta, niña, salta,
suéltate el collar
de la garganta.

Vuelve, niña blanca,
a mis ojos tus dedos
de agua.

Gira, niña, gira,
que siendo tú tantas
eres la misma.

Qué locas ideas
las que a ti desde chica,
te traen y te llevan.

Libre como el aire
sueñas con ser de todos
y ser de nadie

Flor de las mujeres
que no te prenda el cepo
de nieve

El reloj de oro
de tu corazón,
leve tesoro.

Isabel Escudero

Amancio Prada

martes, septiembre 01, 2015

Un gallo es un ángel




Un gallo es un ángel
que perdió la fe,
y da fe de ello
cada amanecer.

Mira el ratón al gato
y el gato al ratón:
aquí cada uno cumple
con su obligación.

Era mentira
tu libertad:
te dieron cuerda, muñeco,
y tú a bailar.

Dibujando el  mundo,
Dios con su compás,
hizo los ríos torcidos
por disimular.

Isabel Escudero

Antonio Selfa

Dulce vino de olvido


Dulce vino de olvido en tu vaso tenías
y yo vi claro
que por más que te hablara no me oirías:
dulce vino de olvido en tu vaso tenías.

Ese niño que tienes mi rostro conocía
y por tu causa
moriré en su recuerdo día a día.
Ese niño que tienes mi rostro conocía.

Ojalá te dejaran las palabras que digo
por un momento
el amargo sabor que va conmigo.
Ojalá te dejaran las palabras que digo.

Ese niño que tienes mi nombre decía,
él me llamaba
y a mí el oír su voz me revivía.
Ese niño que tienes mi nombre se sabía.
¡Ay!

Como flores que nacen de una rama
arrancada
salen mis versos
sabiendo que su suerte está ya echada.
Como flores que nacen de una rama
arrancada.

Chicho Sánchez Ferlosio

Amancio Prada

lunes, agosto 31, 2015

Canción sin causa ni fin




¿Quién mece la cuna,
la cuna en el aire?:
La cuna vacía
no la mece nadie.

¿Quién mueve la luna
por el firmamento?:
a la luna nadie
le da mandamientos.

¿Quién mueve las nubes
por el cielo azul?:
no las mueve nadie
ni las mueves tú.

¿Quién mueve las olas
del inquieto mar?:
si nada las mueve
no se pararán.

Isabel Escudero

Violeta y Antonio Selfa

domingo, agosto 30, 2015

Sereno estoy




Sereno estoy como la mar
serena.
Acude, amiga, a sollozar
tu pena.

No sepa ni diga
mi amiga carnal
que tiene el corazón
de sal.

Sereno estoy como la noche
serena:
¡Qué tiempo, amiga, qué derroche
de arena!

No espere ni quiera
mi amor la fortuna
de que en su pozo caiga
la luna.

Sereno estoy si tú lo estás
(serena).
Si yo soy bueno, tú eres más
que buena.

No esperes ni quieras,
amor; y llorar,
así como la noche
y el mar.

Agustín García Calvo

Antonio Selfa

sábado, agosto 29, 2015

Con, de, en, tras Pablo Picasso


Cuando la vida embiste o rompe dentro
a toda luz, con todo sarcasmo,
Pablo Picasso-

Donde el mundo descompone su sistema
y en un clavo que da cuelga el harapo,
Pablo Picasso-

Tras las visibles mentiras siempre en blanco,
lo invisible y al rojo de tus cuadros,
Pablo Picasso-

En este cielo-infierno de los medios,
bajo un sol de justicia, toreando,
Pablo Picasso-

Con la estructura del ojo ferozmente
mineral, y sin engaños declarando,
Pablo Picasso-

Tras nuestro mundo aparente,
con la evidencia del rayo,
en la estructura mordiente,
donde se erizan los actos,
cuando, con, en, tras, yo digo
Pablo
    Pablo Picasso-

Gabriel Celaya

Gabriel Celaya

Aguaviva

viernes, agosto 28, 2015

Solo el amor




Cuando te llamo,
no vienes.

Cuando me llamas,
no voy.

Para que a nuestro encuentro vaya
solo, el amor

Fina García Marruz

José María Vitier y Pablo Milanés

José María Vitier y Martirio

Nota biográfica




Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
a los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.

Gloria Fuertes
Fragmento de vídeo extraído del programa de RTVE, La mitad invisible

jueves, agosto 27, 2015

Vivo sin vivir en mí


Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero, porque no muero.

En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo,
pues sin él, y sin mí quedo,
¿este vivir qué será?
mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo, porque no muero.

Esta vida, que yo vivo
es privación de vivir,
y así es continuo morir,
hasta que viva contigo:
oye mi Dios, lo que digo,
que esta vida no la quiero,
que muero, porque no muero.

Estando ausente de ti,
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer,
la mayor que nunca vi?
lástima tengo de mí,
pues de fuerte persevero,
que muero, porque no muero.

El pez que del agua sale,
aún de alivio no carece,
que en la muerte que padece,
al fin la muerte le vale;
¿qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo, más muero?

...

Sácame de aquesta muerte,
mi Dios, y dame la vida,
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte,
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero, porque no muero.

Lloraré mi muerte ya,
y lamentaré mi vida,
en tanto, que detenida
por mis pecados está:
¡oh mi Dios, cuándo será,
cuando yo diga de vero
vivo ya, porque no muero!

San Juan de la Cruz

Amancio Prada

Ni aguantar ni escapar


Ni aguantar ni escapar,
ni el luto ni la fiesta,
ni designio ni azar,
ni el llano ni la cuesta.

Ni puro ni perverso,
ni denso ni vacío,
ni en uno mismo inmerso
ni extroverso
ni abrasador ni frío.

Ni de ida ni de vuelta
ni al margen ni en el ajo,
ni pasión ni desdén:
vacilación resuelta
con el suelo debajo
por entre el mal y el bien.

Ni cubierta la faz
ni mirando al abismo,
ni a mandobles ni en paz
que viene a ser lo mismo.

Ni falta de criterio
ni sobra de juicio
ni un carnaval tan serio
ni el dicterio
tan sacado de quicio.

Ni súbdito ni rey
ni a cualquier viento hoja
ni el paso altivo y fuerte:
por dónde pisa el buey
pero en la cuerda floja
mientras llega la muerte.

Carmen Martín Gaite

Chicho Sánchez Ferlosio

El ser


Dices que buscas que buscas,
dices que buscas el ser.
Cuando lo encuentres le dices
que yo estoy en contra de él.

Ni el propio San Antonio
lo encontrará.
Lo que no se ha perdido
no se hallará.
¿Qué será el ser?

Buscas el ser por lo alto,
tan alto que yo me temo
que el ser que tú andas buscando
debe ser el Ser Supremo.

Una vez que lo encuentres
habláis los dos.
No os aclararéis mucho
ni tú ni Dios.
¿Qué será el ser?

No preguntes por el hombre,
menos por la explotación,
que la pregunta pregunte
su propia interrogación.

Y ya que preguntamos
preguntaré
por qué no te preguntas
este porqué:
¿qué será el ser?

Preguntar la realidad
sin intentar transformarla
eso es pasar por la vida
sin romperla ni mancharla.

Hay quién sigue caminos
que son igual
que el del sol cuando pasa
por el cristal.
¿Qué será el ser?

¿Qué es el ser, qué es el ser, qué es el
ser, qué es el ser, qué es el ser?
¿Qué es el ser, qué es el ser, qué es el
ser, qué es el ser, qué es el ser?

¿Qué es el ser, qué es el ser, qué es el ser?: el ser.
¿Qué es el ser, qué es el ser, qué es el ser?: el ser.
Eso es el ser.

Chicho Sánchez Ferlosio

Chicho Sánchez Ferlosio

Canción


Canta la rama el vuelo
del pájaro que en ella se posó.
Mi amor canta
en todo lo que perdió.
Se sabe lo que se calla
pues en soledad respiró.
En su luz mana el rostro
que un día existió.
La rama sin pájaro
de tanto silencio se tronchó,
y en lo perdido, sumo,
el corazón se paró.
Se calla lo que se sabe
pues sólo habla el dolor.
En interminable olvido
sin rostro todo se hundió.

Javier Lostalé

Javier Bergia

martes, agosto 25, 2015

Al perderte yo a ti


Al perderte yo a ti,
tú y yo hemos perdido:

yo, porque tú eras
lo que yo más amaba,

y tú, porque yo era
el que te amaba más.

Pero de nosotros dos,
tú pierdes más que yo:

porque yo podré
amar a otras
como te amaba a ti,

pero a ti nadie te amará
como te amaba yo.

Muchachas que algún día
leaís emocionadas estos versos

Y soñéis con un poeta

Sabed que yo los hice
para una como vosotras

y que fue en vano.

Ernesto Cardenal

José María Vitier y Pablo Milanés

José María Vitier y Martirio

domingo, agosto 16, 2015

Hombre pequeñito


Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
suelta a tu canario que quiere volar...
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula que quiero escapar;
hombre pequeñito, te amé media hora,
no me pidas más.

Alfonsina Storni

Imanol

Rosa León

sábado, agosto 15, 2015

El poeta pide a su amor que le escriba




Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

Federico García Lorca

Miguel Poveda

Arbolé, arbolé


Arbolé arbolé
seco y verdé.

La niña del bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.
Pasaron cuatro jinetes
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.
«Vente a Córdoba, muchacha».
La niña no los escucha.
Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espadas de plata antigua.
«Vente a Sevilla, muchacha».
La niña no los escucha.
Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.
«Vente a Granada, muchacha».
Y la niña no lo escucha.
La niña del bello rostro
sigue cogiendo aceituna,
con el brazo gris del viento
ceñido por la cintura.

Arbolé arbolé
seco y verdé.

Federico García Lorca

Marta Gómez

Pitingo y Carmen Linares

Chavela Vargas

Rafael Alberti

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