viernes, agosto 04, 2006

No sirves para nada


Cuando yo era pequeño
estaba siempre triste
y mi padre decía
mirándome y moviendo
la cabeza: hijo mío
no sirves para nada.
Después me fui a la escuela
con pan y con adioses
pero me acompañaba
la tristeza. El maestro
graznó: pequeño niño
no sirves para nada.
Vino luego la guerra
la muerte –yo la vi–
y cuando hubo pasado
y todos la olvidaron
yo triste seguí oyendo
no sirves para nada.
Y cuando me pusieron
los pantalones largos
la tristeza en seguida
mudó de pantalones.
Mis amigos dijeron:
no sirves para nada.
De tristeza en tristeza
caí por los peldaños
de la vida. Y un día
la muchacha que amo
me dijo –y era alegre–
no sirves para nada.
Ahora vivo con ella
voy limpio y bien peinado.
Tenemos una niña
a la que siempre digo
–también con alegría–, hija mía
no sirves para nada.

                    José Agustín Goytisolo

Paco Ibáñez

2 comentarios:

Aresti dijo...

Recomendado por un viejo guitarrista y poeta desde un pueblo perdido de Cantabria he llegado a este magnífico blog.

Directo a Favoritos y a ser recomendado a todo el que pueda.

Enhorabuena ;)

Anónimo dijo...

Pues a ver cuando encuentro la persona que me diga
no sirves para nada pero con alegría que ya me empiezo a
cansar de que me lo digan sin alegría.

Hoy he descubierto tu blog, me quedaré por aquí, gracias.

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